Rock Río Simpson y la muerte de la "Música Emergente".

Bajo la imponente mirada del cerro Mackay, y cubierto por el cielo de la Patagonia, el Festival Rock Río Simpson deja atrás conceptos obsoletos y marca un precedente sobre calidad, tanto musical como humana.

 

El pasado 18 de febrero del 2017, se celebró la quinta edición de un festival que reúne parte de la nutrida escena musical patagona. Y gracias a la invitación de AMIP (Asociación de Músicos de la Patagonia), y de Sernatur, Naranjo Magazine tuvo el placer de vivir el destino Aysen – Patagonia, con su exuberante paisaje y su poderosa música.

 

Antes de ir al grano y comentarles sobre el festival, quisiera extenderme en algunas ideas que dan el título a este texto. Desde mi punto de vista como parte de un medio de difusión radicado en Pucón, al sur de Chile, resulta más simple observar algunos hechos mediáticos, como aquella frase tan manoseada “Santiago es Chile”, que da origen a su vez, a la falsa expectativa de que debes emigrar a la capital para tener éxito o avanzar con tu proyecto…pero un momento, ¿acaso las regiones carecen de calidad? Te aseguro que no. Puede que como consumidores de, en este caso puntual, música chilena, observemos por sobre nuestras bandas locales y busquemos más allá. Y ahí es donde está el problema, somos nosotros mismos los que terminamos por reafirmar el concepto “Música Emergente”, y es aquí donde quiero citar a un amigo y gran creador de la Patagonia, Alonso Nuñez,…Disculpa pero ¿de dónde deberíamos emerger? Porque si somos Emergentes es porque estamos sumergidos, dentro o bajo algo, entonces ¿hacia qué deberíamos emerger? O ¿hacia dónde?...

Entonces, allá entre montañas, el verde paisaje, y una lluvia que te recordaba donde estabas, AMIP y Rock Río Simpson, sepultaron el concepto de Emergente, bajo el cielo nublado de la Patagonia chilena; con una escena bien establecida, y de gran talento, que aspira a seguir impulsando los proyectos de la región y alzarse desde ahí al país, sin olvidar de donde son y sin la idea de necesitar salir de allí para crecer o triunfar. Además está el hecho de que AMIP es parte de CORREDOR, un ente donde habitan más de 12 asociaciones musicales a lo largo de Chile, que se preocupa no de solo organizar festivales y crear intercambio entre bandas regionales, sino también, de la educación del músico sobre temas de gestión y mucho más, pero hablaremos de ellos en otra nota. Todo aquello despeja las dudas sobre la calidad, y muestra a todo Chile, que la buena música está presente en todo el país, no solo en la capital, ni en los festivales más mediáticamente establecidos hasta ahora.

 

Ahora, a la música. Rock Río Simpson se llevó a cabo prácticamente en cuatro espacios. El primero, el escenario principal llamado Ñires, donde ocho bandas mostraron lo mejor de su repertorio. El segundo escenario fue “La carpa Uranio”, con un formato novedoso, donde los asistentes tenían que usar audífonos para escuchar la música, al igual que la banda, ya que todo el sonido pasaba a través de los equipos directo a estos, en un ambiente íntimo, distinto y muy entretenido. En este escenario se presentaron proyectos como Rockturno, Shinoh, Lejos y Raúl Vera, con quien conversamos más a fondo AQUÍ.

Y al final, porque el clima ya no nos permitió continuar al aire libre, la organización rápidamente instalo un escenario dentro del centro de eventos El Conejo, donde las últimas bandas prendieron la noche.

Diez bandas oriundas más tres invitadas, junto a cerca de trecientas personas dieron vida a una jornada que no solo tuvo música, porque en busca de generar un ambiente transversal de cultura, así como familiar, la compañía de teatro circense Circosofos, animaron prácticamente cada interludio entre bandas, con humor y acrobacias en una tarde que ni la amenaza de mal clima, puedo detener.

 

La banda encargada de iniciar los festejos de esta quinta edición fue Avizmo, un colectivo de músicos que te lleno el escenario de diversos estivos, desde el Rock, Punk, Ska e incluso cumbia. Todo lo anterior, sin pelos en la lengua con letras claras y sin rodeos.

 

Luego fue turno de MAHINDRA PROYECT, un conjunto de increíble nivel interpretativo, una banda que precedía de letra en casi todo su repertorio, sin embargo, los ritmos de una fusión de jazz y rock, te atrapaban y no te permitían echar en falta la voz. Si quieres saber más de ellos, tenemos una entrevista dedicada a ellos AQUÍ.

La tercera banda en presentarse en el escenario principal fue, Par de Chocos. Con un intenso show donde podías apreciar mezclas de funk, sonidos latinos, soul, eso y más, sin olvidar el rock, que marco la jornada. Con un espectáculo que nos dejó con ganas de escuchar más, Par de Chocos es otro ejemplo de la potencia y calidad de la escena Coyhaiquina.

 

Luego fue el turno de la primera banda invitada, IRAZOQUI. Con letras en español tanto como en ingles, el hard rock oriundo de Santiago, sonó fuerte en Coyhaique. Con un disco recientemente estrena, y una apuesta fuerte sus guitarras, esta banda de la capital tuvo una calurosa recepción por parte del público, y si tú quieres saber más de esta banda entra AQUÍ.

 

Unos minutos después fue el turno de nuestro amigo, Fernando Flores, quien ya apareció anteriormente en Naranjo Magazine, te dejamos su entrevista AQUÍ. Fernando se presentó un momento donde el sol ya se había despedido de los cielos patagones y la lluvia caía con fuerza, pero esto no impidió que este gran cantante chillanejo, y su rock prendiera al público, que luego de su presentación le pidió más, sin embargo en ese momento el clima obligo a la organización a mover a las bandas dentro del centro de eventos El Conejo. Al final, saldos positivos para esta joven apuesta de Chillan.

 

Como buen público sureño, la lluvia y el frío no nos espanto y la fiesta continúo.

 

Ya refugiados, con un nuevo ambiente y la gente esperando más, fue el turno de una banda que originalmente estaba esperando su turno para tocar en la Carpa Uranio, me refiero a Dunamis. Quienes comenzaron a calentar la noche con su funk, y comenzaba la fiesta.

Con la gente ya prendida, era el momento de los últimos invitados, FumayBaila un proyecto valdiviano. La banda, que ya tiene una amplia trayectoria, y que venían de hacer un increíble show en el festival Contracorriente, donde habían hecho bailar y saltar a más de cinco mil personas, era un espectáculo seguro. Qué más da si el título del festival es Rock en Río Simpson, FumayBaila es un show imperdible.

 

Y como no podía ser de otra manera, el festival cerró con una banda coyhaiquina de jóvenes talentos locales. Con un ritmo difícil de clasificar, pueden rapear, pueden ser funk, pueden ser rock, pero sea como sea, Lobos Marinos es una muestra más del gran nivel de las bandas locales. Con letras entretenidas donde abordan realidades de la región y la sociedad, y a eso se le suman ritmos pegajosos, estos jóvenes amigos de la Patagonia, son un ejemplo del cual podrás averiguar más AQUÍ en nuestra entrevista con ellos.

 

Y así termino un espectáculo realmente recomendable, y por sobre todo de primer nivel. Paisajes impresionantes y música de la buena, una mezcla que hace del destino Aysen-Patagonia algo imperdible.

 

Antes de despedirnos, les compartimos parte de la opinión de Franco Martiniello, presidente de AMIP, “Rock Rio Simpson, es un ejemplo del nivel de las bandas locales, que están trabajando cada vez de manera más profesional y dando un show de alto nivel. Por lo mismo, la gente que nos visitó, los turistas que vinieron a disfrutar del destino Aysen-Patagonia, pudieron disfrutar de un espectáculo al aire libre, familiar y de calidad.

Agradecemos los aportes privados, a Sernatur y a la municipalidad de Coyhaique por ayudarnos a generar este espacio.

 

Volvemos a agradecer a AMIP por la invitación, les aseguro, que seguirán escuchando de ellos y toda la música de la Patagonia aquí en Naranjo Magazine.

 

No olvides que si te gusto este artículo, compártelo y síguenos en Facebook para más noticias, entrevistas y música chilena.